Prefacio

New Director-General of the United Nations Office at Geneva, Tatiana Valovaya

© UN Photo - Jean-Marc Ferré

Hace cien años, con la firma de un tratado de paz internacional, se sembraron las semillas de la cooperación mundial. La Sociedad de las Naciones se estableció a orillas del lago Lemán y comenzó a asentar unos cimientos firmes para la diplomacia multilateral y a desarrollar métodos para el establecimiento de la paz. Diez años después, se colocó la primera piedra del Palacio de las Naciones, un edificio que desde entonces se ha convertido en un monumento que representa los beneficios y desafíos de la cooperación internacional. A lo largo de los años, el fortalecimiento del sistema multilateral ha ido alejando paulatinamente a los gobiernos y a las mentalidades los horrores indecibles de la guerra, el hambre y la destrucción, para encauzarlos hacia un modelo en el que el debate y la discusión sirven de catalizadores para la resolución de conflictos.

En los últimos 75 años se han hecho progresos extraordinarios en la superación de algunos de los mayores retos de la humanidad. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se ha avanzado de forma increíble en el terreno del desarrollo sostenible, los derechos humanos y la igualdad racial y de género. Las innovaciones tecnológicas han transformado los campos de la ciencia, la medicina, la educación, las comunicaciones y el trabajo, mientras que la economía mundial está cada vez más interconectada. La ONU Ginebra está en el centro del sistema multilateral moderno y se esfuerza por lograr una paz duradera, derechos y bienestar para toda la humanidad. Como resultado, una persona que nazca hoy día en casi cualquier lugar del planeta tendrá menos probabilidades de crecer en la pobreza extrema, de ser analfabeta o de morir en una guerra que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad. Mediante la acción colectiva, esta Organización trabaja para asegurar que el desarrollo sostenible beneficie a todo el mundo.

A pesar de los numerosos logros, todavía hay un largo camino por recorrer, especialmente ante la actual pandemia de la COVID-19. Vivimos en un mundo en el que las personas están más conectadas que nunca, pero, a pesar de ello, nuestras sociedades parecen haberse vuelto más fragmentadas y polarizadas. Abundan los conflictos violentos, la migración forzada, los efectos devastadores del cambio climático, las emergencias sanitarias mundiales y la falta de confianza en las instituciones gubernamentales. Todo el sistema multilateral se enfrenta cada vez más a nuevos desafíos.

Pero en los momentos más difíciles, la humanidad se reúne para encontrar soluciones que nos permitan superar nuestros principales obstáculos. La Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra conecta a los actores mundiales y les proporciona herramientas y servicios eficaces para poder afrontar esos complejos desafíos mediante una acción colectiva multilateral. Usando la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como guía, debemos mantener firme el rumbo para seguir trabajando juntos por un futuro mejor.

En estos tiempos cambiantes e inciertos, hemos de recalcar que el multilateralismo no está experimentando una crisis, sino una transición dentro del orden mundial. En aras de las generaciones actuales y futuras, hemos de reforzar el sistema internacional basado en normas, ese mismo sistema que lleva la paz sostenible, la cooperación y la solución de problemas grabados en la Carta de las Naciones Unidas. Con un siglo de historia y experiencia del que aprender y con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como objetivo, debemos seguir avanzando para dar respuestas eficaces a los mayores desafíos del mundo y, al hacerlo, luchar por que este mundo sea más inclusivo y próspero para todos.

Tatiana Valovaya
Secretaria General Adjunta
Directora General de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra
Secretaria General de la Conferencia de Desarme